trab1

María Paiz/ Colaboración 

Crecer en comunidad y jugar a las escondidas en las calles de los barrios son buenos recuerdos de los adultos de hoy. Nos queda la duda si la niñez que está creciendo llevará la misma suerte. Los barrios transitados de carros y autobuses se pintan grises y aburridos para la niñez, las calles en muchos de los barrios y pueblos se han vuelto riesgosas. Las garitas o grupos de vecinos organizados nos alertan de que un peligro está cerca y nos han llevado a resguardarnos tanto, que se han robado la comunidad.

Estudiantes de la licenciatura en Trabajo Social, de la Universidad Rafael Landívar de Antigua Guatemala convocaron en diciembre 2015 a un encuentro interuniversitario, al que llamaron: Encuentro Semilla. En este, pudimos conocer sus principales aprendizajes y retos en el trabajo comunitario. Las estudiantes nos cuentan por qué es importante vincularnos a los lugares donde vivimos y cómo esta profesión puede contribuir a acompañar procesos de integración comunitaria entre personas e instituciones.

¿Qué es la comunidad?

La comunidad es un espacio cercano a nosotros, donde llevamos a cabo muchas de nuestras actividades diarias: desde dónde vivimos, jugamos, estudiamos, trabajamos, pasamos tiempo libre, adquirimos nuestros alimentos o transitamos. Este espacio se convierte, también, en el escenario más emocionante de muchas historias de ficción cuando somos niñas y niños.

En este lugar nos encontramos con personas con las que tenemos objetivos comunes y junto a quienes construimos relaciones familiares, profesionales, de amistad o vecindad. Vivir en comunidad es una práctica valiosa que se construye conociéndonos y relacionándonos; y nos hace sentir que pertenecemos a alguna parte.

El trabajo social, la aldea y los barrios

Cuando observamos a los actores que convergen en una comunidad vemos familias, personas individuales, instituciones, grupos y empresas; todos organizados bajo objetivos que dan satisfacción a sus necesidades. Pero ¿cuándo se organizan estos actores para resolver juntos necesidades que tengan en común?

Las familias, las personas y las instituciones están conectados en una red comunitaria, tienen experiencias compartidas que les proporciona el entorno y muchas veces problemas y expectativas de lo que podrían resolver juntos. En situaciones cómo esta, el Trabajo Social puede contribuir a facilitar los procesos de diálogo y relación entre grupos o comunidades para acompañarles en el proceso de resolución de un problema en común.

Sabemos que las relaciones sociales llevan un fuerte componente emotivo, social, económico, cultural, comunitario y familiar; por esta razón muchas veces resultan ser complejas. La profesión de Trabajo Social se especializa en este tipo de dinámicas y funge como un facilitador del intercambio y comunicación entre los involucrados.

Que la profesión sea reconocida por la ciudadanía, por el valor social que genera, por el mercado laboral y por su alto nivel profesional, es uno de los principales retos de nuestro gremio. Ante estos desafíos decimos: ¡Seguimos! Trabajo Social es congruente y consecuente, en el campo y en las ciudades ¡Presente!

Entendernos mejor como comunidad es como iniciar un viaje, primero intentamos escucharnos, para después conocernos y por último llegamos a valorarnos. Para entonces, solo entonces … si será posible recuperar la comunidad.

Foto: Richard Busquets

Compartir