By Brújula
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Aubrey Guillén / 

Como si nada estamos ya a menos de 15 días de la segunda vuelta, la cual se llevará a cabo en un ambiente de luto a nivel nacional, por la tragedia ocurrida en Cambray II, un suceso que denota la falta de un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y la urgencia que el Estado invierta en políticas ambientales, de ordenamiento territorial; cuestiones que antes no eran tan mencionadas por los candidatos, pero hoy en día es una buena herramienta para ganar votos, como lo fue en su momento la seguridad, los programas sociales, la lucha en contra de la corrupción, entre otros.

Recientemente se llevó a cabo el ENADE 2015, un punto de encuentro de empresarios, autoridades de gobierno, cuerpo diplomático y sociedad civil, donde tanto Sandra Torres como Jimmy Morales, presentaron las propuestas de su plan de trabajo, por un lado la primera candidata hizo alusión a una Guatemala Solidaria mientras el otro abogó por una Guatemala Feliz.

Si nos basamos en cuanto a estructura del discurso y presentación de propuestas Sandra Torres, sale bien parada. A pesar de ello, la historia nos señala que los planes de gobierno -en su mayoría- se quedan únicamente como una carta de presentación ante el sector privado, Comunidad Internacional, académicos etc., puesto que al momento de llegar al poder, son muy pocas cosas las que se cumplen. Si bien el plan es importante no lo es todo a la hora de elegir, elementos como idoneidad, honradez, capacidad y compromiso con el país, son elementos también a considerar.

Durante su presentación Torres enfatizó en la importancia de la inversión social, así como la necesidad de invertir en infraestructura, la implementación de un tren de cercanías, la apertura de oficinas comerciales en distintos países para incrementar la Inversión Extranjera Directa en un 50%, el cuido del medio ambiente, entre otros. Además de las propuestas, me gustaría centrarme en su actitud durante el discurso, en este sentido, algo que dejó mucho que desear es que, a pesar que en pantallas apareció que su tiempo había expirado, Sandra Torres habló aproximadamente 5 minutos más del tiempo que le habían dado.

Esto es curioso, puesto que el respeto a las normas, reglas y leyes, se evidencia en cuestiones tan mínimas, como respetar el tiempo que se da para hablar en un evento en calidad de invitado.

Por otro lado el discurso de Jimmy es más sobrio, menos estructurado e inclusive se podría decir que es improvisado. Él mismo cataloga su plan de gobierno como “algo básico”. Durante su presentación le gritaron que sus propuestas no eran nuevas, a lo cual respondió: “no son nuevas pero nadie lo ha hecho”.

Si bien el discurso de Jimmy es poco estructurado, a través del llamado al sentimiento y uso de emociones como “me enoja”, “me siento feliz”, ha logrado llegar a gran parte de la población, principalmente a la juventud, un grupo importante dentro de los votantes. Jimmy lo sabe muy bien y focaliza su discurso en esa dirección. Para él, más que una Guatemala solidaria, se debe construir una Guatemala feliz, en donde cada uno debe hacer lo que corresponde; la empresa privada generar empleos y pagar impuestos, el Estado invertir en educación, salud, garantizar seguridad y atender las demandas sociales. Un punto positivo en cuanto a Jimmy es que sí respetó el tiempo que le habían dado para presentar sus propuestas. Es importante resaltar esto a raíz que, el respeto a las normas, reglas y leyes como se dijo anteriormente se demuestra con pequeñas acciones.

Existen puntos de convergencia entre ambos candidatos, tales como la necesidad de ampliar la base tributaria, implementar políticas de medio ambiente, lucha contra la corrupción, entre otras. Pero esto no quiere decir precisamente que sea algo bueno y que ambos identifiquen las problemáticas del país, lo que realmente sucede es que ambos ofrecen o bien tratan de ofrecer lo que a la población le interesa o crean que son cuestiones de coyuntura. Este es un tipo de juego de “yo prometo, tú me crees y cuando llegue hago creer que cumplo”. El próximo 25 de octubre, tendremos que elegir entre una Guatemala solidaria o una feliz. Recordemos que las soluciones del país van más allá de lo que los candidatos puedan ofrecer o tratar de cumplir, el destino del país dependerá del papel que sigamos teniendo como ciudadanos activos, que se informan, crean criterio y tomen parte.

No importando cuál camino desee tomar la población, el destino lo tenemos que tener claro, no podemos permitir que las autoridades sigan actuando de forma irresponsable, que provoquen tragedias como en el Cambray II.

No podemos seguir dejando que la corrupción continúe atentando contra la economía del Estado, no podemos seguir dejando que los gobernantes crean que son los dueños del poder, cuando en realidad el poder reside en cada uno de nosotros, menos aún dejar que niños sigan muriendo a causa de desnutrición. El destino de Guatemala es que como país podamos salir adelante a través del desarrollo integral de la población, donde salud, educación, seguridad, cuido al medio ambiente, de forma interrelacionada y armoniosa generen las condiciones ideales para que el crecimiento económico del país sea algo que beneficie a todos los guatemaltecos por igual.

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