Laysa Palomo / Corresponsal/

Una madre soltera, desde el momento en que sabe que tendrá que criar a un hijo sola, comienza a ver la vida con otros ojos.  Ya nada es lo mismo y a pesar de que otro tipo de felicidad se avecina, los problemas también son evidentes.

No es imposible dicen, pero es difícil.

Aproximadamente el 23 %  de las mujeres embarazadas menores de 20 años son abandonadas por sus parejas al enterarse del embarazo; 32% de las madres son abandonadas por sus parejas antes de cumplir 35 años y el 43% de las madres quedan sin sus parejas entre los 40 y 50 años. Y sólo el 42% de estas madres alguna vez se casó.1

Tener que tomar el rol del padre y de la madre no es fácil.  Como principal consecuencia, existe el trauma psicológico que ocasiona que el hombre decida abandonarla -si se estaba en alguna relación- en tan delicada situación.

Andrea tiene 32 años, es madre de Sara de 14  y nos comparte su historia:

[quote]“Creí que yo había sido la problema, y que yo no valía lo suficiente para que él se quedara conmigo.  A los 18 años de edad, apenas me había graduado del colegio y no sabía qué hacer.  Mis padres me apoyaron muchísimo, pero no lograba entender la razón por la que él no quería ni si quiera conocer su bebé”.[/quote]

Cuando ser madre sucede fuera del matrimonio, la madre soltera se enfrenta principalmente a la desaprobación social (sobre todo si es adolescente), agregándole el trauma de perder de manera agresiva a su compañero sentimental, quién no la acompañará durante el parto.

[quote]“Me daba mucho miedo pensar en que iba hacer con mi vida de ahora en adelante.  Mi ex-novio definitivamente no me iba a ayudar y nunca había trabajado.  Por primera vez entendí lo dura que sería la vida si quería darle un buen futuro a mi hijo”.[/quote]

Todos estos factores y más, influyen en cada madre soltera de manera que muchas terminan aguantando cualquier tipo de maltrato por depender de personas que las satisfacen en ámbitos económicos, afectivos, etcétera. Es importante que no pierda su autoestima para que asuma responsabilidades sin sobrecargarse. Es de mucha ayuda contar con personas que verdaderamente la apoyen o de organizaciones especializadas para conseguir algún trabajo. No debe olvidar dedicar tiempo para sí misma, pues su estado de ánimo también es clave para encontrar fortaleza.

“No supe qué hacer cuando vi que la prueba de embarazo decía positivo,” nos cuenta Jennifer de 23 años, madre de un hijo de dos.  “Solo llevábamos cuatro meses con mi novio y aunque era poco, esperaba que me apoyara, pero al momento en que se lo conté, desapareció de mi vida”. 

La mayoría de mujeres que afrontan esta situación, se sienten solas y entran a una depresión en donde el aborto comienza a ser la primera opción para poder solucionar todo.

El aborto es ilegal en muchos países no solo porque viola el derecho a la vida que todo ser humano tiene, sino porque puede ser muy peligroso para la madre. Los riesgos de someterse al aborto son daños físicos severos, psicológicos, infertilidad y hasta la muerte.

Jennifer continúa: “Al mes de saber que estaba embaraza, estaba segura que mi única salida sería el aborto.  No podía ir sola al lugar en donde lo realizaban, así que tuve que contárselo a una amiga y ella fue quien salvó la vida de mi hijo.  Ahora que Rodrigo tiene dos años, no sé qué sería mi vida sin su sonrisa y sin la fuerza que me da para luchar. Estoy segura que me arrepentiría el resto de mis días.”

La crianza de un hijo conlleva muchos factores y muchas mamás cometen errores por llevar solas toda la carga.

Pueden tornarse perfeccionistas y autosuficientes, con el afán de demostrarle al mundo que ellas pueden.

Generalmente el gasto más fuerte que tienen que cubrir estás madres en la crianza de los niños es la educación y la alimentación. Su frustración llega cuando se dan cuenta que su salario no es suficiente cuando sus hijos cumplen cierta edad y el querer solucionar su problema, les crea una obsesión tan grande que terminan con un estado de ánimo muy volátil. Normalmente son sobreprotectoras porque tienen miedo que su bebé sienta algún tipo de rechazo.  Toda su atención va sobre ellos y esta situación es más notoria en madres adolescentes que tienen una relación amor-odio con su hijo por las actividades que han dejado de hacer.

Lo primordial, sin importar cuál sea el caso de la mujer, es que la madre tenga la capacidad de afrontar el estrés y conseguir que su hijo se convierta en un adulto con buen desarrollo intelectual, social y emocional.  También debe de estar preparada para cuando las preguntas acerca de su padre se hagan presentes y la mayoría de psicólogos recomiendan que se hable con la verdad, revelando detalles de la situación poco a poco mientras vayan creciendo; esto para evitar las inseguridades que surgen por daños psicológicos o emocionales.

Andrea (mencionada en el primer caso) termina relatando:

“Aunque yo era muy pequeña, no me arrepiento de nada porque ser madre ha sido una de las mejores cosas que la vida me pudo regalar. Sara es una chica brillante y es mi orgullo. No le guarda rencor a su padre y se hablan algunas veces al año. Me siento satisfecha por el sacrificio que hice en aquella época.”

No importa la edad, no importa los motivos, una madre soltera tiene que estar clara que comenzará una nueva etapa en su vida, donde la prioridad número uno debe ser asegurarle una vida digna a su hijo y estar abierta a la oportunidad que le dio la vida para conocer una nueva forma de amar.

 

1Fuente: DANE-DNP-DRI. Encuesta Nacional, Colombia, 1981; México, Censo 2000 INEGUI

Fotografía: embarazoyparto.about.com

 

 

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