Gabriel Reyes. Enero

Gabriel Reyes / Opinión /

JesuisAndrés…

La libertad, o bien las libertades, han asumido el rol del derecho fundamental del nuevo siglo, hemos sido sujetos del adoctrinamiento occidental que aduce que la libertad solo puede tomar una forma y dicha forma es absoluta. Existen muchos conceptos que flotan ambiguamente en el ambiente del debate político y social y pueden mutar hasta convertirse en flota de guerra de cualquier ideología y sus intereses prácticos. Decía Robert Dahl que un concepto significa muchas cosas termina por no significar nada. El ejercicio de las libertades entonces, depende de un estado de conciencia, donde el individuo se siente en capacidad y con la facultad de llevar a cabo sus acciones en congruencia con sus intereses y en ese ejercicio afectar expansivamente al colectivo que lo rodea.

Bien decía John Stuart Mill

[quote]”La única parte de la conducta de una persona por la cual ésta es dócil ante la sociedad es aquélla que concierne a los demás… “[/quote]

En el ejercicio de una de esas libertades, el buen Andrés Calamaro, cantautor argentino de tradición casi legendaria en Sudamérica, ha traído a la mesa del debate algo más que la discusión moderna del animalismo que de forma muchas veces cuestionable y en ocasiones desmedida, defiende radicalmente la vida animal. Antes de tocar una llaga, vale la pena aclarar, que dicho debate es propio de argumentos respetuosos y el uso de una lógica que va más allá de los argumentos destructivos y violentos. Calamaro asiduo fan de la tauromaquia y convencido de la importancia de su contenido artístico, ha utilizado las redes sociales para satíricamente evidenciar la violencia con la que algunos animalistas defienden en este caso la vida de los toros en cuestión.

La tauromaquia, el arte del dominio del majestuoso animal, es una tradición que se remonta a la Creta minoica y más cercano a la modernidad a la España del siglo XII, expandiéndose al sur de Francia, Portugal y a Latinoamérica, de particular tradición en México, Argentina, Ecuador, Perú y algunos otros incluso expandiéndose a Estados Unidos, China y las Filipinas.

Calamaro afirma entonces que tiene el derecho de libremente promover lo que Menéndez Pelayo definió como ´un arte secundario… la tauromaquia, que en realidad es una terrible y colosal pantomima de feroz y trágica belleza, en la cual se dan reunidos y perfeccionados los elementos estéticos de la equitación y de la esgrima, así como la ópera produce juntos los efectos de la música y de la poesía.´ No hay nada extraordinario en la postura de Calamaro, lo que despierta una llamarada de controversia es la respuesta de extrema violencia intolerante de quienes libremente tienen la iniciativa de comentar las publicaciones del cantante, que van desde insultos con referencias ad hominen, hasta amenazas de muerte. No puedo evitar entonces comparar la postura en cuestión, con el controversial Charlie Hebdo y su sátira activamente ofensiva para algunos grupos religiosos, y que es la diferencia en el radicalismo de los opositores de ambos lo que separa los atentados de Charlie Hebdo de que algún animalista enrabietado pueda atentar contra el cantautor.

Calamaro escribe: ´Soy nacido en Argentina, en mi país (como en otros) el deporte nacional es criticar irracionalmente, sentir asco por la excelencia, hurgar en la vida privada de otros que tienen vida… De todos modos me sorprende que Argentina sea antitaurina, conociendo nuestras imperdonables distracciones: Miles de personas fueron torturadas, secuestradas y asesinadas durante la dictadura, y la reacción del pueblo argentino fue mirar para otro lado. Es imperdonable, ciertamente. Este auge del asco por aquello que se desconoce…’

Independientemente si está usted de acuerdo con la tauromaquia, o la reconoce como un arte, el ataque constante a la posición de Calamaro es un descalabro social que evidencia la ignorancia y la intolerancia ante el ejercicio pacífico de la opinión. El gremio animalista, o al menos alguna parte radical, ha optado por sentenciar la humanidad, no es extraño ver descalificaciones violentas para quienes no comparten el veganismo, o el trato apoteósico a los perros de la calle o incluso las comparaciones absurdas entre el valor de la vida humana y la vida animal.

Existe un colectivo clase mediero que ha optado por ignorar la miseria humana que persiste y llora sangre en nuestros países latinoamericanos y ha optado por el lavado de conciencia propio de una burguesía a la que le repugna y le confunde la pobreza.

El animalismo, que muchas veces no comprende la importancia siquiera de la conservación medio ambiental, o de promover el desarrollo sostenible de áreas protegidas e impulsar modelos de conservación que puedan tener un impacto real y hasta la caza y tráfico ilegal de animales en peligro de extinción, las emisiones excesivas de CO2 a la atmosfera, o las atrocidades que provoca la minería irresponsable, ha decidido que proteger sin un control estructurado y de impacto colectivo a los perros de la calle, y criminalizar actos vandálicos, sin institucionalizar su castigo es un servicio social.

Que quede claro que nunca apoyar la crueldad contra las animales o siquiera tolerarla es coherente con la caridad humana, sin embargo existen límites y estructuras que permiten proceder para eliminarla y su vez para promover una convivencia más adecuada con la naturaleza. Y sobre todo debe prevalecer el entendimiento que los procesos colectivos han determinado y deben determinar nuestro comportamiento, y todo lo que no es regulado o no ha sido regulado aún es pertinencia de nuestra libertad.

Por si tiene usted duda, estoy completamente en contra de cualquier muestra de crueldad contra los animales, incluso no apoyo la tauromaquia ni las prácticas circenses que utilizan animales, mi intención es evidenciar que nuestra libertad nos permite apoyar y desarrollar actividades que la ley no prohíbe, el mecanismo para acabar con estos actos, no es el de la violencia, es el de la ley.

Y si usted siente afección e interés por la naturaleza, existen medios de lucha más impactantes, que recoger perritos de la calle, infórmese, institucionalícese y abarque.

www.fundaeco.org.gt/

http://madreselva.org.gt/

http://www.conap.gob.gt/

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