sueños

Brújula/

Entre tanta impunidad, corrupción, violencia, existen semillas de esperanza.  Proyectos e ideas que nos convencen que en Guatemala todavía se vale soñar.

En nuestro trabajo diario por conversar con jóvenes de diferentes latitudes y regiones del país, encontramos que muchos se encuentran cansados de las mismas prácticas antiguas. Enojados por la corrupción de nuestros gobiernos; indignados por la indiferencia de otros jóvenes; molestos porque obtenemos todo por amistades y no por nuestros conocimientos; cansados del racismo y la discriminación.*

Sin embargo, entre el cansacio, el enojo y la molestia, hay algunos jóvenes que se animan a dar el siguiente paso y convencerse que como guatemaltecos todavía podemos soñar y trabajar por un país distinto.  Jóvenes que no tienen miedo de cuestionar el sistema, ese que nos susurra al oído que únicamente valemos por lo que cargamos encima, que nos engaña con la duluzura de las bebidas energizantes para que trabajemos más y soñemos menos, ese que nos convence que en este país sumido en la pobreza ya no hay nada por hacer; que lo mejor será tomar las maletas y migrar.

Y es que el simple acto humano de detenernos a analizar nuestro entorno y cuestionarlo es un paso enorme.

Hace poco tuvimos la oportunidad de conocer a Willy Barreno y el proyecto Café R.E.D. en Quetzaltenango. Willy, quien después de trabajar por más de diez años en restaurantes de Estados Unidos regresó a Guatemala con la idea de crear el sueño guatemalteco; dar a conocer a otros jóvenes que una vida digna en el país es posible, si existen proyectos que apoyen la economía y trabajo solidario.  Que el viaje y la vida en Estados Unidos no es el color de rosa que nos prometieron, y que el comercio justo puede ser un buen punto de partida para empezar a romper con dichas ideas.

Otro gran soñador es Juan Pablo Romero y la asociación Los Patojos en Jocotenango, Sacatepéquez, proyecto que cree firmemente en una educación horizontal, dejando atrás las posiciones verticales profesor-alumno y los contenidos sin-sentido.  Desde una apuesta por la creatividad y libertad de cada sujeto, niño, adolescente y adulto, sueñan y ponen en práctica proyectos para el desarrollo integral de cada persona.  Desde el break dance como forma de expresión, pasando por almuerzos nutritivos para todos hasta el apoyo en el bienestar de las familias por medio de clínicas de salud.  Poco a poco, logrando convertir sueños en acción. (Ver Video Brújula Los Patojos)

Entre el relleno sanitario, mejor conocido por todos como el basurero de la zona 3, también existen destellos de luz con proyectos como Camino Seguro, organización que brinda atención integral a niños y madres integrantes de familias que trabajan en el mismo.  Con una mujer norteamericana Hanley Denning como su fundadora, actualmente la organización trabaja por medio de la educación en la búsqueda de una vida digna para cada familia que vive y sobrevive del relleno sanitario.  (Ver Video Brújula Camino Seguro)

Y así como ellos, seguimos conociendo personas, proyectos y energías positivas que inyectan de luz el camino que como guatemaltecos tenemos frente a nosotros. Hay muchos en el mundo pensando que este sistema no está siendo funcional para todos y por ello, encuentran la importancia de apostar a su transformación. Ir generando un nuevo camino entre todos es posible.  Seguir soñando y apostando en Guatemala, también.

 

*Respuestas de jóvenes de Huehuetenango ante la pregunta: ¿Qué te indigna de Guatemala?

Fotografía: Brújula, tomada en Café R.E.D., Quetzaltenango

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