By Brújula
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familiar super

María Alejandra Morales/ Corresponsal / Opinión/

Debo admitirlo, a lo largo de mi vida he tendido a considerarme muy responsable en el desempeño de mis reducidas labores. Incontables veces cuestioné qué grado de dificultad había en ser un papá, una mamá o una hermana mayor. Usualmente cuando se es joven, tiende a pensarse que en ese momento la parte más complicada de la vida se está llevando a cabo. Es la etapa en que se toman las decisiones que definirán gran parte de nuestro futuro, en que se forjan las más duraderas amistades y nos formamos como profesionales; la vida nos exige madurar,  y por si fuera poco, debemos cumplir cada papel de la mejor manera posible: ser buen estudiante, buen hijo y buen amigo; ser bueno en todo.

En diversas ocasiones formulé conclusiones en mi cabeza como: “Qué rico ser mamá y no trabajar, solo en la casa” o “Qué rico ya no estudiar y solo trabajar, hay sueldo y no hay tareas”.

Estas afirmaciones las hacía sin jamás en mi vida haber estado en ese lugar.

Por motivos de enfermedad, mis papás y mi hermana mayor tuvieron que salir del país desde hace casi tres meses. Ya había experimentado antes la falta de mis padres en casa, claro, en distintas condiciones y por diez días máximo. Y desde hace algunos meses he tenido que someterme a grandes cambios en mi rutina de vida.

Muy acostumbrada a desenvolverme en el papel de estudiante, hija y hermana, me ha tocado probar mi  capacidad de ser más que eso. Jamás imaginé tener que convertirme por tanto tiempo en la cabeza de mi hogar, pues me tocó suplir también el papel de mi hermana mayor. El día de hoy llevó tres meses intentando encajar en el traje de un héroe. Nunca antes había experimentado lo difícil que es cumplir el papel de padres, y como los míos, ser los mejores en ello; cosas que a mi parecer eran tan simples como ir todos los días a sentarse a una oficina, hacer el súper, organizar, llevar a los niños a estudiar, cocinar, hacer pagos, y por supuesto, regañar. Claro me he quedado muy corta en la lista, pero en esencia eso era lo que yo veía.

Si alguna vez en mi vida me creí demasiado responsable fue porque no me había tomado la molestia de examinar las tareas que a la perfección cumplen los héroes de mi hogar. Hoy que intento encajar en ese papel, con muchas dificultades, he logrado asimilarme en lo mínimo a lo que ellos todos los días hacen.

Ahora sí puedo decir que sé en qué consiste cada rol, pues hoy estudio, trabajo y soy mamá y papá.

Indudablemente esta experiencia ha exigido mucho de mí, pues antes creía que ya lo estaba logrando todo en la vida. Pero tampoco lo he hecho sola, he tenido el apoyo necesario para tratar de cumplir día con día. He aprendido mucho, debido a que muchas veces daba por sentado lo que mis papás hacían por mí sin esperar nada cambio, únicamente por la satisfacción de verme feliz. No imaginaba tampoco lo difícil que es ser la mayor y tener que ser el ejemplo, la consejera e incluso, muchas veces, la mediadora.

¡Qué difícil es encajar en el traje de un héroe! Sacrificarse a diario, ser ejemplar, entregarlo todo, ser afectivo, organizado, responsable, dedicado y sobre todo tener la capacidad de hacer cada cosa con amor. El amor infinito lo conocí en una cruz, pero la máxima expresión de amor en el mundo la aprendí de mi familia. Hace dos semanas mi hermana le donó la mitad de su hígado a mi papá, sin esperar nada a cambio, con el único deseo de devolverle un poco de todo lo que él le ha dado.  Mi mamá por su parte ha sido la enfermera, doctora, esposa, mamá,  la fuerza y el aliento que ambos necesitan. Pertenezco a una familia de héroes, que día a día me enseñan de humildad, de responsabilidad y de amor. Gracias a la vida aprendí a no pedir admiración sino a admirar.

Hoy llena de inspiración digo ¡Yo también quiero ser un héroe!

Imagen: www.visualnews.com

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    Annely / 19/11/2013 at 23:02 /Responder

    Me ha encantado este articulo, pues no cabe duda que hay situaciones en la vida que nos hacen crecer como personas en todos los aspectos. Lo mas bello es ver que una jovencita haya sacado lo mejor de si para apoyar en todo lo posible a su amada familia y darse cuenta que lo mas importante en esta vida es v ivir los valores y principios con que fue educada y que ahora ella responde con creces al amor incondicional que le dieron en su casa a través del ejemplo de unos excelentes padres y que ahora dan fruto a través de su respuesta a las necesidades que se han presentado Para mi ella ya es una heroína, que valientemente ha tomado las riendas de su vida con todas las responsabilidades renunciando sin dudarlo a muchas situaciones a las que estaba acostumbrada por algo mas importante que es el AMOR incondicional. Estos héroes son los que con su ejemplo necesitamos en una sociedad tan carente de virtudes, y de vidas superficiales y sin sentido que hay hoy en día.

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