By Brújula
Posted: Updated:
0 Comments

Andrea Morales, Juan Carlos Ortega y Carlos Yong/ Colaboración/

Hace dos años tuvimos la oportunidad de emprender un viaje que nos transformó como personas y creyentes. Un viaje que nos ayudó a crecer en nuestra percepción sobre lo que es servir y ser misioneros. Este viaje tenía como destinos Cádiz y Madrid, ¡era la Jornada Mundial de la Juventud!

¿Pero qué es la Jornada Mundial de la Juventud? Es un encuentro internacional, un festival y una fiesta, llena de la alegría propia de los jóvenes, en donde se manifiesta la esperanza por buscar un mundo mejor, de paz y unidad. Una fiesta donde el Papa, como jerarca de la Iglesia Católica, nos da su mensaje para continuar en la labor de fortalecer nuestra fe.

Iniciado por el Papa Juan Pablo II, la Jornada Mundial recibe a jóvenes de numerosos países alrededor del mundo.

Desde Guatemala, los jóvenes peregrinos inician su “Camino a la Jornada”, realizando diversas actividades, entre ellas las formaciones en las cuales se intensifican conocimientos sobre la Iglesia, la espiritualidad y el sentido de lo que se vivirá durante la Jornada. También se participa en retiros y actividades que permiten conocer a todos los peregrinos que viajarán por parte Guatemala. En el 2011, pasamos 8 meses en nuestro Camino a la Jornada. Ese año nuestro primer destino fue Cádiz. En la JMJ hay una parte previa llamada “Días en la Diócesis”, en donde peregrinos de alguna ciudad, en nuestro caso fue Cádiz, nos acogieron con juegos para interactuar, actividades en donde poníamos de manifiesto nuestras culturas, bailes, comida y momentos de preparación previo al encuentro con el Papa.

Luego de una semana y ocho horas de viaje de Cádiz a Madrid, el cansancio del camino sobrepasó las expectativas por iniciar propiamente la semana de la Jornada. El Papa Benedicto XVI dio inicio con una misa en donde nos reunimos alrededor de un millón de peregrinos de todos los continentes y el lenguaje que nos comunicaba a todos era la sonrisa constante. Los demás días se brindaron actividades para todos los gustos: misas en todos los idiomas, un lugar especial denominado “de reconciliación”, cantos en los metros, en las calles, por todos lados una alegría inmensa que te contagiaba.

En el último día, el Papa oficia la última Misa de la JMJ y anuncia a Río de Janeiro como sede de la próxima Jornada 2013.

Hoy 370 peregrinos de la delegación de Guatemala se encuentran viviendo esta experiencia de amor, fe y esperando la llegada del Papa Francisco para continuar en la construcción de unidad que debe prevalecer en la juventud y vivir el lema para este año: “Id y haced discípulos a todos los pueblos”. Río de Janeiro será testigo de la avalancha de fe de los jóvenes del 22 al 28 de julio. Estemos pendientes para poder vivir junto a ellos, esta experiencia inolvidable.

About the Author
Related Posts

La energía con la que comenzamos cada año, siempre me ha parecido motivante, pero al mismo tiempo...

El año se terminó y el 2020 dejó un sinfín de lecciones sociales, económicas, culturales e incluso...

Muchas son las características y factores físicos y psicológicos, que determinan las rutinas,...

Leave a Reply