By Brújula
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Peggy Campollo/Coatepeque, Quetzaltenango/

En nuestro municipio de Coatepeque, departamento de Quetzaltenango, es poca la iniciativa de los jóvenes para participar en la política local, menos aún la participación a nivel nacional.  Siento que son muy conformistas, pero quizá esto se deba a que son muy pocos los espacios de participación que existen para los jóvenes. Al hablarles de política se confunde con los partidos políticos que ven al joven como un botín electoral y no como un aliado para lograr un cambio en Guatemala.

Ante todo esto, se me ocurre que una posible solución sea que cada uno de los jóvenes tome la iniciativa, que nos integremos a participar en la construcción de una sociedad en la cual puedan ser tomadas en cuenta nuestras decisiones. El camino no será fácil – ¿quién dijo que lo sería?-, pero los jóvenes hemos sido motores de cambio durante mucho tiempo, y es ahora cuando tenemos los mecanismos necesarios para actuar. Los jóvenes no hemos pasado del todo desapercibidos para los gobiernos, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil. Prueba de ello lo son el Consejo Nacional de la Juventud y las Secretarias de la Juventud que tienen algunos partidos políticos.

El más importante, para mi persona, fue el Programa Liderazgo Joven Construyendo Democracia, desarrollado por el Consorcio formado por INGEP de la Universidad Rafael Landívar, DEMOS, PROPAZ, con el apoyo de la Embajada de Suecia. Este tuvo como base localizar y trabajar con jóvenes líderes de nuestro municipio, que quisieran participar en el proyecto, para hacer valer y respetar nuestros derechos. Pero no sólo eso, sino también comprometerse a ser buenos ciudadanos guatemaltecos, con todo lo que ello implica: jóvenes que quisieran participar activamente en la política local para contribuir a la solución de los problemas que los afectan, no sólo a su comunidad sino también a su país.

Toda esta acción y movimiento de los jóvenes no es tarea fácil. Es aquí donde entra el PLJCD, ya que ellos entendían muy bien que para que el joven se animara a participar en la política local, primero era necesario instruirlo, presentarle el contexto social de nuestro país, cuál ha sido el papel de los jóvenes durante la historia de Guatemala, etcétera.

Sobre todo, qué se puede hacer y cómo deben hacerse las cosas para crear un cambio.

Pero no todo se queda en instrucción, y aprendizaje, de nada sirven libros y conocimiento si no es aplicado. Consciente de ello el INGEP, continuó con un proceso de seguimiento después de finalizado el proceso de formación, donde se le dio y ha dado acompañamiento a los jóvenes,  para que lo aprendido durante el Diplomado sea aplicado en la política local de su municipio.

Los jóvenes tenemos la característica de ser activos, entusiastas, llenos de energía, la cual puede ser focalizada para beneficio de nuestras comunidades y nuestro país. Para ello es necesario que el gobierno actúe, que nos permita la participación ciudadana, que se dé cuenta que somos el cambio, que somos el presente, que si alguien puede apoyar al desarrollo de este país somos los jóvenes. Que los partidos políticos no se fijen en nosotros sólo en tiempos de campaña electoral, que escuchen nuestras propuestas, que se atrevan a llevarlas a cabo, romper paradigmas, lograr un cambio de actitudes de los políticos de hoy hacia los jóvenes. Más de la mitad de la población en este país la forma la juventud, algo tenemos que hacer, y algo vamos a hacer para que Guatemala avance.

Agradezco personalmente al PLJCD y las Instituciones que lo desarrollaron, ya que antes de ingresar al programa no conocía mis capacidades como líder. Mucho menos pensaba en participar en la política local de mi municipio. Al hablar de política, lo primero que se me venía a la mente, eran los partidos políticos en tiempos de campaña, con sus canciones y logos, tratando de convencer a la gente de que son la mejor opción, y que cuando están en el poder hacen poco o nada por aquellos que los llevaron al poder. Políticos que cuando están en el poder creen que la denominación “servidores públicos”, les da el derecho de servirse del pueblo, de utilizar mal sus recursos, cuando su verdadero significado, es que están al servicio del pueblo, que están ahí por decisión nuestra, porque creímos y confiamos en ellos, pero que lamentablemente como suele suceder cada cuatro años, nos decepcionan.

Fue durante el transcurso del Programa que la política no necesariamente es hablar de partidos políticos, que política son todas aquellas acciones encaminadas a lograr el desarrollo de un país, que los jóvenes podemos actuar desde lo local hasta lo nacional. Tenemos el conocimiento, tenemos las herramientas, tenemos las energías para hacerlo. Lo único que nos falta es tomar la iniciativa y asumir el compromiso de trabajar por nuestro país, de buscar un cambio, una mejora, un mejor país para nosotros y para aquellos que vendrán después.

El sueño de nosotros los jóvenes es que nuestro país llegue a tener una política de calidad, que responda a las necesidades de todos los guatemaltecos. No sólo que tenga, porque son muchas las leyes que existen y que solamente se encuentran en papel, sino políticas que se cumplan que se ejecuten, políticas en donde sea tomada en cuenta la participación de los jóvenes, que nos permitan identificar los problemas y dar propuestas de solución.

Por todo lo aprendido, por todo lo aplicado, pero sobre todo, por contribuir a realizar un cambio en nuestro país, ¡Gracias Programa Liderazgo Joven Construyendo Democracia!

Cintillo PLJ

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