By Brújula
Posted: Updated:
0 Comments

 

Desde hace aproximadamente 3 años me muevo en moto. La decisión la tomé por dos motivos principales: porque montar moto es mi pasión y porque el tráfico de la Ciudad de Guatemala se ha vuelto tan insoportable que me ha obligado a desechar la opción de andar en carro. La experiencia de ser un motorista de-a-diario me ha demostrado que en Guatemala –y muy especialmente en el sector privado- estamos aún lejos de tener una cultura donde se acepte a los motoristas.

En vista del problema del tráfico en la Ciudad del Futuro (cuenta la leyenda que en la Municipalidad de Guatemala le denominaron así a la Ciudad de Guatemala porque si salís hoy, el tráfico te permite llegar hasta mañana) muchas personas han optado por ahorrarse un poco de tiempo y andar en moto diariamente. Esto se refleja en el hecho de que el mercado de motos en los últimos años ha crecido sustancialmente. A principios del 2015 se calculaba que había aproximadamente 1 millón de motos en circulación.

Estos datos y la experiencia del día a día nos llevan a la conclusión de que Guatemala se seguirá motorizando en los próximos años y que será necesario adoptar una cultura donde se acepte como una realidad el hecho de que una parte sustancial de la población se mueve en moto.

Les cuento un par de anécdotas que me han hecho darme cuenta que el sector privado (donde supuestamente se adaptan más rápido a las realidades, al mercado y a las necesidades de las personas) así como el sector público, están bastante rezagados en la comprensión de esta realidad.

1) Centro Comercial Zona 4: 

Para entrar al sótano del centro comercial tengo que agarrar un ticket en la talanquera, tal y como lo hacen los carros. Entré y me parqueé en un “espacio de carro”. Entrando al centro comercial el policía me abordó y me dijo que ese no era parqueo de motos, que ese estaba en el sótano dos en la esquina más lejana de la entrada al centro comercial. Le dije que yo estaba pagando lo mismo que un carro y que ello me daba derecho a parquear en el mismo lugar que un carro, me di la vuelta y me fui caminando. Al finalizar los mandados, pagué el parqueo (lo mismo que paga un carro), caminé al parqueo donde parqueé mi moto y, para mi sorpresa, no estaba. Le pregunté a un policía y no sabía dónde estaba. Le pregunte al que me había abordado al entrar y me indicó que “desobedecí” las instrucciones y que tuvieron que mover mi moto a un lugar adecuado.

Anécdotas similares tengo de otros centros comerciales como Cayalá, Pradera Concepción y Oakland Mall, donde a los motoristas, pagando lo mismo que los carros, los obligan a hacinar sus motos junto con otras 50 (en un espacio donde normalmente cabrían únicamente dos carros), y por supuesto, en el lugar más lejos de la entrada al centro comercial.

2) Universidad Francisco Marroquín:

Lastimosamente, en mi querida alma mater tampoco se ha adoptado una cultura que acepte a los motoristas como una realidad. Cuando usaba carro entraba al parqueo usando mi carné y, naturalmente, me podía parquear donde quisiera (el sótano, en el hoyo, en la parte de arriba o en la parte de abajo). Cuando llegaba en moto me obligaron a parquear a la par de la garita, donde es obligado que se parqueen los motoristas que llegan a dejar papeles o entregar cosas dentro de la Universidad. Cuando llegó el nuevo semestre decidí usar el mecanismo de los motoristas que llegan a la Universidad: no pago parqueo pero me dan un ticket que tengo que sellar en la Facultad o en algún establecimiento.

Las autoridades se dieron cuenta de esto y mandaron a decir que yo no podía hacer eso, que tenía que pagar el parqueo. Entonces decidí ir a hablar con la jefa del área de parqueos y le conté mi situación (que ya solo llegaba en moto). Ella me dijo que, por ser estudiante, tenía que pagar el parqueo y las mismas cantidades que pagaban los carros. Entonces le dije que estaba de acuerdo, pero que entonces, al igual que los carros, yo debería de poder parquear donde quisiera. Ella dijo que no, porque el parqueo de motos ya estaba designado (a la par de la garita: lejos de las clases y abajo del sol). Entonces le dije que estaba de acuerdo con parquear ahí pero que no era correcto que me cobraran la misma tarifa que le cobran a los carros, que hiciera una especial para motos. Su respuesta fue que no porque el Consejo difícilmente aprobaría una tarifa especial “solo para un estudiante”. Como yo no acepté las condiciones injustas e irrazonables que se me estaban imponiendo, esta señora mandó a decir a los policías de las garitas que yo tenía prohibido parquear en el parqueo de motos si no pagaba el parqueo de carros. Esto me obligó a parquear en la calle que desemboca en la Galileo por más de 6 meses (lo cual me obligaba a caminar 10 minutos para llegar a mi clase de las 7AM). No sé si se dio cuenta que lo que hacía era injusto pero ahora –aunque sea- puedo parquear a la par de la garita de la UFM usando el “método para los motoristas”: recibir ticket y sellarlo en algún lugar.

3) Torre de Tribunales:

Por cuestiones laborales tengo que llegar seguido a la Torre de Tribunales, en la zona 1. Por más de 3 años estuve llegando y me dejaban entrar –con casco y mochila- sin más trámite que revisarme esta última. Recientemente llegué y me dijeron que no podía entrar con casco. Luego de preguntarles por qué y luego de hacerles ver que era una ilegalidad prohibir el ingreso a tribunales por causas que no estuvieran contempladas en ley o –si quiera- en algún reglamento o disposición interna, les pregunté que dónde, entonces, iba a dejar el casco para entrar a Tribunales. De manera soberbia –que parece requisito indispensable para ser policía y/o guardia de seguridad en este país- me dijeron que no les importaba, que era problema mío y que con ellos no lo podía dejar porque “no se hacían responsables” de lo que le pudiera pasar. Al final, tuve que dejar mi casco encargado con una persona que vende leyes enfrente de tribunales, rogando que al salir, aún estuviera ahí.

Si el crecimiento del número de motoristas en Guatemala es una realidad ¿por qué no cambiar la cultura de segregación, marginalización y discriminación hacia el motorista por una cultura donde se le acepte y se le trate equitativamente?

Imagen

About the Author
Related Posts

Por: María Fernanda Herrera La respuesta más común al por qué se estudia medicina seguramente es...

Sara Mux Cada vez existen más personas que migran de su territorio para poder buscar una mejor...

Todos en algún momento hemos sentido el deseo de ayudar a los demás, poder cambiar el mundo,...

Leave a Reply