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Foto por: Javier Calderón

Juan Pablo Romero / Opinión /

[quote]“Cuanto más siniestros son los deseos de un político
más pomposa se vuelve la nobleza de su lenguaje”
Aldous Huxley.[/quote]

Entre tanto relajo social y la detestable invasión de las campañas políticas, calles saturadas con vinílicos y anuncios con rostros alterados en photoshop, piedras, banquetas, paredes y árboles; todos manchados, la excesiva cantidad de mantas de los partidos políticos colgadas por todos lados, anuncios en la radio con mensajes de todo tipo y con ritmos de canciones del momento; publicidad en televisión copiada de otros países, muchos anuncios inspirados en series televisivas muy famosas y otras publicadas en el internet… En fin, ruido, ruido y solamente ruido. ¿Ya se pusieron a pensar en el daño y estrés que le causa a nuestra niñez toda esta intensidad?

Es impresionante oír a los niños y a las niñas cantar las canciones que han escuchado constantemente en la radio o en la televisión, sin saber o darse cuenta sobre el significado de las letras. Son acciones inconscientes, resultado de la invasión agresiva de los partidos políticos que buscan llegar al poder y están desesperados, principalmente ahora que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala –CICIG-, tras investigar conjuntamente con el Ministerio Público, haya hecho público, lo que ya sabíamos, pero lamentablemente hemos naturalizado. Y lo permitimos sin denunciar: casos de corrupción, lavado de dinero, financiamiento ilícito de las campañas, asociaciones y acciones ilegales por parte de algunos candidatos y candidatas, principalmente del partido líder, y por supuesto, el resto de bandas de igual manera.

La niñez es víctima directa del ruido a partir de la excesiva cantidad de desinformación que reciben a diario desde medios y comentarios de los adultos con quienes conviven y, el daño es mayor aún, cuando dichos adultos están igualmente desinformados.

Desafortunadamente, la escuela tradicional guatemalteca no trata con seriedad o a largo plazo acerca de esta temática tan elemental y necesaria en el proceso de formación de nuestra niñez, en cambio, se consideran temas de un par de días (si es que en realidad se abordan) o no se habla al respecto porque los docentes están más enfocados en el repaso de coreografías inspiradas en programas de televisión como combate (que tanto daño le hace a todo el país), ensayos de horas y horas de las bandas “militares”, preparando a las niñas para ser candidatas a reinas de sus centros educativos; en fin, así se les va la vida, entre memorizar, copiar, dejar de analizar y callar.

Recientemente, un diputado del partido líder promovió una de las acciones más ridículas e innecesarias para este país, principalmente para el sector educativo, a este doncito –que por alguna extraña y lamentable razón es diputado- se le ocurrió pedirle al congreso que haga obligatoria la lectura y enseñanza de la biblia; no puedo evitar mi enojo y descontento como educador para libertad, dignidad e integración, ante semejante petición. Él, junto a su máximo líder, Baldizón, son tan nocivos y significan un alto peligro para la libertad, la diversidad e igualdad en este país. Ambos, son los ejemplos más deficientes y vulgares (bueno, tenemos de todo un poco) que existen actualmente de cómo las personas trastornadas y confundidas llegan al poder y no dan la talla intelectual, moral ni social. Entre tanta estupidez y descomposición social, todavía tenemos que aguantar este tipo de figuras políticas.

¿Saben qué es lo más jodido? Que todavía hay miles de personas en el país, para quienes, de alguna manera, dichos candidatos representan modelos a seguir y opciones a tomar para las próximas elecciones. Lo que está claro en este asunto es que, todavía en nuestra sociedad guatemalteca existe una enorme presencia de sectores mal informados y con limitado acceso a la educación (bueno, si la educación es la tradicional, no se están perdiendo de mucho); es decir, sectores que posiblemente no ven la importancia y consecuencias a largo plazo que para nuestro país representa ese tipo de candidatos.

¿Qué puede significarle a Guatemala ser dirigida por una persona con tendencia al poder absoluto, un ego monstruoso, ambición insaciable e incapacidad de diálogo ante la divergencia de opiniones? La división, el resentimiento y la desesperación; además de esto, está acompañada y respaldada por otras figuritas que están peleadas con la ley y que de justos o dignos representantes del pueblo, no tienen absolutamente nada.

El descaro, la prepotencia, la avaricia, ambición y la falta de respeto hacia la vida y al país, son características comunes de esta “rara especie”, cuyo principal objetivo es acumular dinero, sin importar si estaba destinado a mejorar la calidad de vida de nuestro país, pues la única calidad de vida que desean mejorar es la de ellos.

¿Cómo es posible, que a pesar de tan nefastos políticos, todavía gran parte del pueblo, les otorgue su confianza y les siga? ¿Desde cuándo una persona corrupta, que se roba el dinero de la gente, puede ser considerada como un líder o una opción para miles?

Nuestros niños y nuestras niñas son nuestras vías de transformación y cambio, si logramos mejorar los sistemas educativos y recuperar las calles, los parques y los espacios públicos a través de actividades pedagógicas, lúdicas, deportivas y culturales, con altos contenidos informativos del acontecer nacional; informando responsable y consecuentemente tendremos la oportunidad de contar con buenas opciones, con nuevas modalidades de hacer política en nuestro país. No es válido, no es justo ni sano permitir que a nuestras infancias y juventudes las invadan y confundan las actuales figuras políticas con sus falsos liderazgos y sus discursos malintencionados.

Ojalá que la justicia guatemalteca, en los próximos días, nos siga regresando poco a poco la esperanza y la ilusión de un sistema político nuevo y reconstruido, donde podamos encontrar liderazgos honestos, humildes, con honor y con profundo espíritu de servicio; toda la población guatemalteca y sus 338 guatemalitas necesitan sentirse en paz, con la ilusión de esperar con emoción cada 4 años las elecciones, en lugar de ir bajo presión, obligados o comprometidos a votar por alguien que en lugar de significarles algo bueno para sus vidas, signifique opresión y miedo. No es justo.

Mientras tanto, cuidemos e informemos a nuestras patojadas con responsabilidad y sin miedo, salgamos a las calles en paz a manifestar en familia nuestro descontento y desagrado hacia la corrupción, no seamos parte ni apoyemos agrupaciones o partidos políticos que tengan historiales de corrupción, no es responsable apoyar a una persona que logra sus objetivos a través de procesos corruptos, sucios y malintencionados.

El pueblo tiene el poder y debemos hacerlo saber a nivel local y mundial. ¿Pueden confiar en un partido político en donde el vicepresidenciable está señalado de asociación ilícita y tráfico de influencias? Yo no.

Nadie dijo que es sencillo, pero tampoco esperemos a que sea imposible. Les deseo mucha claridad y concentración para tomar su decisión, sea cual sea, es suya y es sagrada. Ánimo Guatemala, siempre hay otras vías, mientras tanto, seguiré cuidando y preparando el terreno para nuestra patojada, ¡InformAcción!

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