Toronto2

Brújula/

Sonreír con esperanza estando conscientes del estado de mediocridad y corrupción que vive nuestro país, pareciera ser un acto probablemente egoísta e interesado.  Sonreír esperanzados ante el futuro de un Estado cuya estructura está siendo comprobada de ser una cooptada por intereses personales y estructuras criminales, un Estado cuyos personajes transparentes y honestos son envueltos por el sistema, haciéndolos caer en redes de opacidad después de un par de intentos fallidos, pareciera ser un acto de locura voluntaria.

Sin embargo, entre tanta corrupción e indignación, en Guatemala sí hay motivos para sonreír. Los Juegos Panamericanos, Toronto 2015 nos demuestran que en Guatemala los guatemaltecos capaces y perseverantes existen, y están demostrando la excelencia que los caracteriza.  Entre tanto rechazo a la opacidad y corrupción que impera en nuestro país, los guatemaltecos también encontramos en el esfuerzo y logros de los seleccionados nacionales, un motivo más para sonreír y sentir orgullo por nuestro país.

Entre tanto nombre por despreciar, hay muchos otros por admirar.  Entre tantos cargos públicos utilizados a antojo y beneficio de pocos, existen disciplinas deportivas que ansían ser llenadas y entrenadas por más y más guatemaltecos capaces.   Entre tanto premio internacional a la mediocridad, hay muchos logros y medallas deportivas nacionales por admirar.

Estas disciplinas, que con poco presupuesto nacional hacen mucho, mientras la mayoría de instituciones públicas del país, con mucho dinero hacen poco, poquísimo, pisoteando con ello la dignidad y vida de muchas personas.

Jorge Vega y Ana Sofía Gómez en gimnasia, Kevin Cordón en badmintón, Dalia Soberanis en patinaje, María José Orellana en Voleibol de Playa, Jocelin Acabal y María Castañeda en nado sincronizado, y el resto de los 150 atletas guatemaltecos que se encuentran compitiendo en los Juegos Panamericanos Toronto 2015, son motivo de orgullo y alegría nacional.

Porque tantos Jorges, Kevins y Ana Sofías están allá afuera, niños y niñas que podrían llegar lejos en muchas disciplinas deportivas, y que por falta de priorización estatal en garantizar una vida digna a todos los guatemaltecos, probablemente tendrán que poner todo su empeño, recursos y esfuerzos, por alcanzar metas y sueños más sencillos.  Alcanzar un sexto primaria, lograr el sueño de tener casa propia con piso de concreto, conseguir un empleo que alcance el salario mínimo; logros de sobrevivencia, en un país lleno de riqueza y potencialidades.  Por más y mayor aporte al deporte nacional, por más jóvenes trabajando y alcanzando sueños que hagan a Guatemala sonreír esperanzadamente. Gracias a los atletas nacionales que en estas semanas nos están brindando motivos y razones para admirar su disciplina, perseverancia y amor a Guatemala.

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