Jose Rofolfo Ruiz / Corresponsal /

No, no es cierto que ya se acerque el fin del mundo. Lo hemos escuchado de alarmistas, manipuladores, hábiles publicistas, malos intérpretes y simples locos. Lo que es cierto es que ya se ha tratado demasiado el tema y cada vez que se menciona, alguien debe de comentar. Así que hoy seré yo quien comente, y aunque ésta no es información nueva, aún existen quienes la desconocen.

El “temido” 21 de diciembre del 2012 del calendario gregoriano es el fin de la era de los hombres de maíz, según el Popol Wuj, aunque en dicha literatura se le conoce como Oxlajuj B’aqtun. Así que lo primero, es comprender el calendario sagrado Maya Cholq’ij.  Consta de 260 días, conformado con base al movimiento de rotación de la Luna alrededor de la Tierra, por lo que se organiza en 20 períodos de 13 días cada uno. Cada uno de estos días recibe un orden correlativo y repetitivo según la cuenta del 1 al 13 en k’iche, que es: jun, keb’, oxib’, kajib’, job’, waqib’, wuqub’, wajxaqib’, b’elejeb’, lajuj, julajuj, kab’lajuj y oxlajuj.

No te preocupés, yo tampoco pude pronunciar la cuenta en k’iche, pero lo que importa es que el numeral trece (oxlajuj) tiene como fundamento la visión del desplazamiento del sistema solar en el universo, en donde se concibe el desarrollo de la vida y el tiempo de una forma ondulante, con altibajos que son interpretados como los estados de ánimo y comportamiento del ser humano, del cosmos y de la naturaleza a través de sus fenómenos. Por ello se representa dentro de la cosmovisión maya como “el oxlajuj kaj, trece cielos” y “oxlajuj komon ch’umil, trece grupos de estrellas o constelaciones”, según corresponden a la escala básica con que se contabilizan las energías del cosmos y la naturaleza que influyen en la vida humana.

Hace poco comentábamos el tema del “fin del mundo” con un grupo de amigos en forma de broma, y una amiga comentó que “eran pajas de los Mayas” y que no tenían nada que ver con nosotros.

Puede ser que no todos tengamos la misma proporción hereditaria de dicha cultura, pero aunque exista “sangre europea” o de otras regiones del mundo en nosotros, debemos aceptar que el 99.9% de nosotros posee precedencia maya.

Acto siguiente a esta reflexión, busqué los ciclos mayas del tiempo, que es como decir nuestros conceptos de día, semana, mes, año, década, etcétera.

A manera de libro de texto, enlisto:

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    • Oxlajuj Q’ij (trece días).
    • Winaq (veinte días), equivalente al mes maya.
    • Oxlajuj Winaq (trece meses), el año ritual Cholq’ij, cada 260 días.
    • Tun (dieciocho winaq), o sea, 360 días.
    • Oxlajuj Tun, una fiesta religiosa especial celebrada cada 13 Tun, o sea cada 4680 días.
    • K’atun (veinte Tun), que son 7200 días.
    • Oxlajaj K’atun (Trece K’atun), es un ciclo de cuenta corta que equivale a 260 Tun (93600 días).
    • B’aqtun (veinte K’atun), que equivale a 400 Tun (144000 días)
    • Oxlajuj B’aqtun (trece B’aqtun), conocido como una Era Maya o Cuenta Larga, que se cuenta en 5200 Tun (1,872,000 días, más o menos 5,128 años en el calendario gregoriano)

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Así es como los Mayas clasificaron sus Eras de acuerdo a los comportamientos humanos y de los fenómenos naturales. Por ello clasificaron las Eras desde que eran un pueblo nómada hasta que se volvieron un pueblo cazador-recolector que tuvo como actividad productiva y revolucionara a la agricultura, y junto con ella se adentraron al mundo de la ingeniería de la construcción, la ciencia calendárica, la matemática, la filosofía, el arte y la cosmovisión.

Se aproxima el 21 de diciembre, que coincide con el fin de un Oxlajuj B’aqtun y fin de una Era Maya, y a su vez, coincide con el equinoccio de primavera.  Debido a que los Mayas veían el tiempo como algo cíclico, y no como algo vertical como solemos percibirlo nosotros, para ellos solamente era el inicio de un nuevo ciclo, entendido como la repetición de comportamientos que ya tenían clasificados. Podríamos compararlo tal vez con el cambio de calendario que hacemos de un año a otro; sabemos que va a ser lo mismo: iniciamos con enero, el frío termina hasta por allí en febrero, en marzo inicia el calor, las lluvias empiezan a medio año, en noviembre hay mucho viento, y en diciembre empieza de nuevo el frío. Así es el tipo de clasificación conductual que otorgaban los mayas de acuerdo a los ciclos de tiempo.

Entonces. Si el pánico se debe a las palabras de los Mayas, ¿por qué no leen algo del Chilam B’alam? 

Cito: “En el camino infinito del tiempo, en una época soñada y calculada por varias generaciones mayas, somos ahora testigos del final del K’atun Kajib’ Ajpu y sujetos de una historia con robustos brotes primaverales. Levantemos y la piedra tallada con la inscripción de un nuevo Q’ij (día), Winaq (“mes” maya), Tun (“año” maya), K’atun, B’aqtun y una nueva Era… que ya comenzó.”

Con la lección de libro de texto que pareciera di anteriormente, insisto en decir que no hay nada de qué alarmarse con la culminación de este Oxlajuj B’aqtun, y si se llegan a cumplir las “profesías”, mi sarcasmo me dice que cuando me lleve “la huesuda” el 21 de diciembre, mis cachivaches se van a quedar en el mismo desorden…

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