By Liza Noriega
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Migraciones

Liza Noriega/ Brújula/

Esther tomó la decisión; no había marcha atrás. Después de algunas pláticas con el coyote, el descontento de sus padres y la entrega de los papeles de propiedad de su casa como garantía, Esther se marcha de San Marcos donde ha vivido estos 19 años de vida, emprendiendo camino junto a otro grupo de guatemaltecos en búsqueda de la frontera norteamericana. La ilusión se mezcla con el temor de lo que le espera en los siguientes días, donde sabe que estará expuesta a calor, hambre, robos y delincuencia organizada. Sin embargo, después de 20 puestas de sol, Esther está de vuelta en Guatemala.

La deportación, devolución, repatriación o retorno forzado de miles de guatemaltecos que buscan llegar a Estados Unidos es una situación cada vez más común en nuestro país y región. Los titulares de los medios de comunicación no dejan de publicar noticias sobre los deportados; sin embargo, pocas notas dan cuenta sobre quiénes son estos retornados, el regreso que les espera en Guatemala y especialmente lo que el Estado de Guatemala está haciendo por ellos.

40, 50 y 60 mil deportados

Las cifras de las deportaciones en el país han ido en aumento a partir 2001, cuando Estados Unidos inició a vincular el tema migratorio con la seguridad nacional derivado del atentado a las Torres Gemelas. Esto hizo que a partir de 2006, se aprobara una reforma migratoria que puso énfasis en el control desde la frontera con México, así como otros controles en la solicitud de empleos, de acuerdo al Perfil Migratorio de Guatemala 2012.

Basta con mostrar algunas cifras para determinar que en efecto, las deportaciones de guatemaltecos han ido en aumento. De acuerdo a datos del Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala–CONAMIGUA- en 2012 fueron deportados 40,635 guatemaltecos desde la frontera con Estados Unidos; en 2013 las autoridades deportaron 50 mil 221 guatemaltecos y hasta abril de 2014, las autoridades llevaban contabilizados 14,262, estimando que la cifra llegue a los 60,000 para finales de año. De acuerdo a Alejandra Gordillo, secretaria ejecutiva de CONAMIGUA, el alza en las deportaciones es una estrategia estructurada del Departamento de Homeland Security en Estados Unidos, no es antojadiza o desordenada, y responde a los cambios migratorios en la ley desde el 2006.

[toggle_simple title=”Guatemaltecos fuera del país” width=”Width of toggle box”]De acuerdo a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alrededor de 1.5 millones de guatemaltecos residen en el extranjero, de ellos 1.3 millones en Estados Unidos. La mayoría de ellos, indocumentados.[/toggle_simple]

Podría afirmarse que existen tres tipos de deportaciones: a) las que se realizan a migrantes en tránsito en México; b) las que se realizan a migrantes recién llegados a la frontera con Estados Unidos; y c) las que se realizan a migrantes ya establecidos en Estados Unidos. Los datos de las deportaciones brindadas por CONAMIGUA corresponden a los deportados que se describió en la categoría b) y c); es decir aquellas deportaciones que se realizan vía área desde Estados Unidos y que son de migrantes que ya viven en Estados Unidos o migrantes recién llegados a la frontera.

[toggle_simple title=”Vuelos diarios de deportados” width=”Width of toggle box”]Actualmente arriban al país entre dos y tres vuelos diarios con personas retornadas desde la frontera con Estados Unidos.[/toggle_simple]

Los vuelos salen del área fronteriza de Estados Unidos, especialmente de los Estados de Arizona y Louisiana, de acuerdo a CONAMIGUA. El migrante que es interceptado en México, es decir el de la categoría a) es retornado vía terrestre, y se contabilizan de forma distinta. En 2013, fueron 30,000 los deportados vía México. Para Alejandra Gordillo, estos datos no se suman a las deportaciones áreas, debido a que los deportados por tierra generalmente vuelven a intentar el viaje, y en alguno de estos podrían lograr llegar a Estados Unidos y ser nuevamente deportados, lo cual duplicaría y distorsionaría el dato total de deportaciones.

20 días de viaje – el migrante interceptado en frontera

Cuando se piensa en los retornados forzados o deportados, inmediatamente vienen a la mente escenas de grandes redadas, como la famosa redada de Postville. El migrante detenido en su casa, el migrante registrado mientras caminaba por la calle, el migrante encontrado escondido en su trabajo, cuidándose del registro migratorio. Sin embargo, de acuerdo a las autoridades gubernamentales, la mayor parte de las deportaciones – entre 60 y 80 por ciento- se realizan a migrantes guatemaltecos que son interceptados al llegar a la frontera estadounidense. Es decir, migrantes que aún no han llegado a su destino final.

Es por ello que como Esther, muchos guatemaltecos regresan a tocar tierra patria días después de haber emprendido el viaje, con más cargas que con las que empezaron. Cargas económicas y emocionales. Es importante recordar que el guatemalteco que decide salir de su territorio para buscar asentarse en otro país, lo hace en su mayoría por la falta de oportunidades y crecimiento profesional que su país de origen le representa.

De acuerdo a Alejandra Gordillo, el trámite para irse no es del todo sencillo. El migrante debe pactar con un coyote su viaje, quien le solicita entre Q50,000 y Q60,000 por este. Curiosamente, el coyote conoce un prestamista, y el prestamista conoce un abogado, quien puede facilitar todo el trámite ante el migrante. El migrante cuando retorna de forma forzada al país lo hace con la deuda ante el prestamista. “El coyote no lo lleva si no le ha pagado,” afirma Gordillo.

Y es que a pesar de la deuda y los sentimientos de duda y temor, el guatemalteco que sale, se va con la idea de no regresar, y por ello, cuando se ve forzado a hacerlo, es comprensible que el regreso sea tormentoso emocionalmente. La mayoría de coyotes y prestamistas poseen vínculos con el crimen organizado y entre sus estrategias ilegales de negocio, se encuentra el lograr la firma de los migrantes – previo a irse-, para una compraventa de su propiedad inmobiliaria, haciéndolos creer que están firmando una hipoteca. Cuando el migrante regresa, se da cuenta que la deuda adquirida le valió su casa, que en muchos casos, supera el costo de los Q50,000. Por ello, organizaciones pro migrante recomiendan a las personas que están planeando el viaje, hacerlo con un coyote reconocido en su comunidad. “Antes el coyote era un guía, ahora la mayoría de ellos son parte del crimen organizado, el mismo sistema los envuelve”, afirma Gordillo.

El migrante retornado en su mayoría, regresa sin recuperar siquiera el dinero que invirtieron para ser trasladados.

20 años de viaje – el migrante asentado en Estados Unidos

Para que un guatemalteco asentado en Estados Unidos sea deportado, se deben conjugar una serie de factores. Úrsula Roldán, directora del programa de migraciones de la Universidad Rafael Landívar, y Alejandra Gordillo de CONAMIGUA coinciden en que la mayoría de estos son deportados cuando se les identifica cometiendo un delito, siendo principalmente el conducir sin permiso (únicamente cuatro ciudades permiten a migrantes portar licencia: Washington D.C., Illinois, California y Nuevo México) o conducir ebrios. Una denuncia de violencia intrafamiliar también es motivo para la deportación.

En el tema de la conducción sin licencia o ebrios, algunos estados llevan a los detenidos a la cárcel; si tiene hijos, es probable que los dejen ir. Sin embargo, si reincide, el migrante es deportado. De acuerdo a Alejandra Gordillo de CONAMIGUA, es muy raro el caso en el cual las autoridades migratorias lleguen a un lugar de trabajo o vivienda a buscar a migrantes. “No es tan reiterativo. Hubo un tiempo que sí hubo redadas, redadas de Postville, esa fue de las primeras sorpresas. Sin embargo, ahora ya no es así,” afirma Gordillo. Sin embargo, para Úrsula Roldán, las deportaciones de migrantes viviendo en Estados Unidos sí es una situación común, de no serlo, la comunidad migrante en Estados Unidos no estuviera solicitando un alto a las deportaciones. “Los migrantes en Estados Unidos están demandando alto a las deportaciones, eso quiere decir que sí están deportando, están separando familias. Es una de las mayores demandas de los migrantes,” sostiene Roldán.

Úrsula Roldán va un poco más allá y afirma que a pesar que sí existe una política de endurecimiento migratorio, las deportaciones tampoco es una situación de total interés para Estados Unidos, donde el trabajador migrante representa un alto valor en la fuerza de trabajo estadounidense. “Tampoco es que les convenga mucho, Estados Unidos necesita la fuerza de trabajo. Lo que sucede es que la quieren ir controlando,” sostiene. La discusión sobre los cambios en los procesos migratorios de detención y deportación debe ir de la mano de diferentes factores, afirma Roldán, ya que es importante recordar que existen actores que salen beneficiados con el endurecimiento de los controles migratorios, entre ellos los empresarios de armas y construcción. Estos últimos pueden verse beneficiados en los temas de construcción o ampliación de los muros fronterizos que separan un país de otro.

Sin embargo, al igual que los deportados detenidos en frontera, los deportados asentados en Estados Unidos, también regresan con una carga económica y psicosocial bastante fuerte. Los migrantes regresan con una carga económica y psicosocial. Por el lado económico, algunos guatemaltecos retornados no tienen el tiempo suficiente para tener un ahorro, por lo que, adicional a la deuda del viaje, no poseen recursos para la inversión. Regresan sin nada: sin trabajo, sin ahorro y sin capital para iniciar algo, de acuerdo al programa de migraciones de la Universidad Rafael Landívar. Desde la esfera psicosocial, los migrantes vienen con la idea que fueron forzados a regresarse y por ello, muchos intentan de nuevo el viaje. La carga emocional individual con la cual regresan, se ve afectada asimismo cuando llegan a su comunidad de origen, donde el migrante se puede llegar a sentir fracasado, y otros comunitarios pueden asociar su retorno con temas de delitos. Asimismo, Úrsula Roldán sostiene que en las comunidades muchas personas están observando que los deportados se están dedicando al alcoholismo, lo cual afecta su imagen pública frente a su círculo poblacional cercano.

DeportationsPara los deportados que ya vivían en Estados Unidos, el retorno puede ser un poco más difícil, especialmente porque muchos dejan sus pertenencias, pero principalmente, a su familia. Por ello, la comunidad migrante ha adoptado slogans como “Stop separiting families” – “Detengan la separación de familias”, para demandar el alto a las deportaciones.

La comunidad migrante en Estados Unidos cada vez se hace más grande, y desde ya pueden considerarse una fuerza política. Los migrantes que ya lograron regularizar su situación migratoria exigen al gobierno el alto a las deportaciones para que sus familiares continúen en Estados Unidos, sabiendo que en las últimas elecciones ha sido el voto latino quien ha influido en los resultados electorales. Están conscientes del poder político que poseen y buscan la forma de ejercer presión ante las autoridades. Sin embargo, eso pareciera no importar, mientras las deportaciones de guatemaltecos continúen en aumento.

¿Deportado o retornado?

Depende de quién lo diga y la connotación política detrás, aunque pareciera no haber un acuerdo en el término a utilizar. De acuerdo a la OIM, el retorno forzado es “el regreso obligado de una persona al país de origen, de tránsito o un tercer país, fundado en una decisión administrativa o judicial”. (OIM, 2013:84)

Las instituciones a favor de los derechos humanos prefieren utilizar el término retornado forzado, más que deportado. Las instituciones encargadas de los controles administrativos, de control y sanción de los procesos migratorios utilizan más frecuentemente las palabras devolución, deportación y repatriación. “Yo a veces uso deportado porque las personas cuando dicen retornado no entienden. Es porque según ellos es peyorativo, siempre resultan con cosas que son peyorativas,” afirma Gordillo, quien sostiene que el término retornado es un término más políticamente aceptado.

De acuerdo al perfil migratorio 2012, el retorno forzado se refiere al “proceso mediante el cual, un inmigrante irregular, en tránsito en un país, o ya estando en el destino pero en condición irregular, es sometido a un proceso que inicia con el aseguramiento o detención, aprehensión en un lugar mientras se resuelve la decisión administrativa y judicial, para finalmente ser conducido al país de origen, toda vez no tenga pendientes legales y judiciales en el país de destino.” (OIM, 2013: 76)

Sin embargo, para Úrsula Roldán, el término deportado también está bien utilizado, y representa aquellos que están siendo expulsados por las autoridades migratorias, ya sea las de México o Estados Unidos. “Yo no lo definiría así; deportado es el que es obligado a salir. El que sale voluntariamente es porque ya hicieron algo, se muere alguno de sus papás, o algunos porque tienen responsabilidades comunitarias, y regresan. El deportado en cambio, tiene que pasar por alguna autoridad migratoria,” afirma. Sin embargo, también sostiene que el uso de la palabra retornado probablemente podría estar siendo utilizado para suavizar el término frente a la comunidad misma, quien efectivamente muchas veces ve al deportado como un fracasado, u otros los vinculan con haber cometido un delito, cuando no necesariamente es así.

Ya sea deportado o retornado forzado, día con día más de cien guatemaltecos están siendo expulsados de Estados Unidos y obligados a regresar al país, a iniciar una nueva etapa.

¿Qué les espera a los migrantes a su regreso a Guatemala? ¿Quién los recibe? ¿Qué papel juega el gobierno de Guatemala en la reinserción laboral y psicosocial del migrante a su regreso? – Leer Deportado a la deriva

 

Fuente: Organización Internacional para las Migraciones OIM (2013) Perfil migratorio de Guatemala 2012. Guatemala.

 

 

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Editora. Creo que los momentos y emociones vividos junto a otros son los que realmente nos construyen en este mundo, más allá de las teorías y contenidos.
Politóloga, un poco escéptica, fiel creyente de la educación.

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