Tischler

Fredy E. Pérez González/ Colaboración/ Estudiante Escuela de Historia USAC

El primer Congreso de Estudios Mesoamericanos, inaugurado este lunes 5 de mayo, inició con la conferencia Sujeto y destotalización, dictada por Sergio Tischler Visquerra. Su exposición fue un modo de introducción al texto La escuelita zapatista, escrito en base a su experiencia como estudiante invitado en la comunidad zapatista el año pasado.

¿Qué es imaginar un cambio social hoy?

“Creo que las ciencias sociales han perdido la imaginación”; así inició Tischler una serie de cuestionamientos al modelo hegemónico de construcción de conocimiento bajo el auge del capitalismo. Este tipo de conocimiento construido desde arriba impide imaginar, no solo otros mundos, sino ni siquiera su posibilidad. El neoliberalismo crea este juego o trampa de la abstracción y del vacío conceptual  que impide imaginar cambios revolucionarios más allá de esta síntesis: ley del valor o dinero/Estado como totalidad. Por ello, es imposible la revolución sin la previa destotalización del conocimiento en la sociedad, cuestión que para él, es el centro de las ciencias sociales críticas. Otra de sus críticas se dirigió hacia lo que él llamó “la positivización del marxismo”, proceso en el cual la teoría marxista se convierte en pensamiento dominante de carácter, como diría Walter Benjamín, abstracto, lineal y vacío. Es decir, otro tipo de conocimiento vanguardista construido desde arriba. Es allí donde el zapatismo, mediante su propuesta educativa horizontal desde abajo, permite crear una verdadera ruptura en el tiempo del capital, en vez de continuar por el mismo camino de la Historia. Así, la imagen de una revolución nueva es uno de los principales aportes del zapatismo.

“La autonomía no se aprende en los libros”

No se puede entender la Escuelita sin la consigna “(…) sobrevivir para transformar el mundo”. El sistema educativo de la Escuelita zapatista se basa, de acuerdo a Sergio Tischler, en la construcción desde abajo, es decir, desde la experiencia vivencial de los sujetos, la reflexión sobre la práctica autonomista y revolucionaria, lo cual trasciende la tradicional distinción sujeto/objeto y que queda superada en un concepto superior, lleno. Esto posibilita una verdadera grieta en la totalidad del capital y en la homogeneidad del sujeto, pues quiebra en la hegemonía del conocimiento como tiempo de insubordinación al sistema. Al comienzo de su conferencia se hacía la pregunta: “¿El concepto pude ser vertido al servicio de la liberación?”. Digámoslo de otro modo ¿la abstracción al servicio de quién?; a esta cuestión responderá luego afirmativamente. La práctica de resistencia mediante la autonomía y la construcción del sujeto correspondiente con esa realidad, permiten poner la abstracción -o conocimiento- al servicio de la comunidad y de las prácticas autonómicas y no al servicio de la hegemonía.

Una de las propuestas de base de la resistencia zapatista es la formación de sujetos libres mediante la educación desde abajo, síntesis teórico/práctica, en contra de la apropiación instrumental del mundo y cosificación del individuo. En la comunidad zapatista, dice Tischeler, “el colectivo no surge como negación de lo individual, sino que lo potencializa”. Finalmente nos advierte de no mitificar al zapatismo, pues no desean ser un modelo de lucha; distintos modos de lucha se dan alrededor del mundo y de cuyas experiencias también se ha aprendido. “La transformación es un problema en sí mismo”.

 

 

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