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Por: Lourdes María López Merlos.

“Cuando tenía 18 años grabé un video sexual con un novio, con el que llevaba seis años. Cada like a esas publicaciones es una agresión, cada me gusta es un golpe. Cada vez que alguien comparte contenido íntimo de una persona que no lo permitió, es como una violación. Me estaban violando, porque utilizaban mi cuerpo digitalizado, sí, pero mi cuerpo al fin.”

  • Testimonio de Olimpia Coral para BBC Noticias, joven mexicana.

 

En los últimos años, en Guatemala las denuncias de violación a la intimidad sexual han incrementado. El tema principal que aborda este artículo es la pornografía no consentida.

Esta es un acto de violencia digital y de género, que atenta contra la dignidad, reputación y salud mental de la víctima, esto se considera un delito.

El artículo 190 del Código Penal, Decreto Número 17-33 del Congreso de la República de Guatemala, declara lo siguiente:

“Quien por cualquier medio sin el consentimiento de la persona, atentare contra su intimidad sexual y se apodere o capte mensajes, conversaciones, comunicaciones, sonidos, imágenes en general o imágenes de su cuerpo, para afectar su dignidad, será sancionado con prisión de uno a tres años. Las mismas penas se impondrán al que, sin estar autorizado, se apodere, acceda, utilice o modifique, en perjuicio de tercero, comunicaciones efectuadas por cualquier medio físico o electrónico o datos reservados con contenido sexual de carácter personal, familiar o de otro. Se impondrá prisión de dos a cuatro años a quien difunda, revele o ceda, a cualquier título, a terceros, los datos o hechos descubiertos o las imágenes captadas a que se refiere este artículo.”

La creación de este contenido puede ser de manera oculta, por ejemplo fotos o videos con una cámara escondida o material enviado (el famoso pack), que luego es revelado sin el permiso de la/las personas que aparecen en dicho contenido. Las plataformas y redes más utilizadas para su circulación son WhatsApp, Facebook, Instagram y páginas web pornográficas.

Se debe tener claro que la pornografía no consentida NUNCA es culpa de la víctima, aunque las imágenes hayan sido captadas con su consentimiento. 

Según la licenciada a la que entrevisté, quien trabaja para la Fiscalía de la Mujer, mencionó que en sus años de experiencia solo conoce denuncias por parte de mujeres. Aclarando lo anterior, en Guatemala sí existen denuncias por parte de hombres, pero no es un misterio que las mujeres son las más afectadas si de filtración de fotos y videos sexuales se trata.

¿Cuál es el problema de la filtración sin autorización de este tipo de contenido?

El problema principal no está en capturar estos momentos de intimidad de forma consciente, sino en la divulgación sin el consentimiento de la persona que aparece en el contenido.

Se le ocasiona daño psicológico a la víctima. Puede causar depresión, ansiedad, problemas para socializar, sentimiento de culpa, baja autoestima e incluso pensamientos suicidas. Este daño depende de diversos factores como la estabilidad emocional, la edad y la red de apoyo. Esto empeora si las fotografías o los videos han sido filtrados por una persona con una relación cercana, como por ejemplo un novio/novia o amigo/amiga. Pero este daño no se detiene aquí, la mayoría de estas víctimas reciben reclamos y reproches en casa, de parte de su familia. Sienten que el mundo se les vino abajo, las relaciones con futuras parejas y amigos puede ser afectada por la desconfianza que se crea.

Además, existe un daño familiar, es decir el que se le causa a la familia de la víctima. Muchos testimonios comentan lo mismo, mamá llora, papá se enfurece y los hermanos se decepcionan. La persona afectada piensa que no le queda de otra que aceptar las burlas y calumnias de sus demás familiares porque cree que se lo merece, cuando en realidad nunca ha sido su culpa.

Otro problema grande es que este contenido pornográfico está a disposición y al alcance de niños, el mostrar este contenido a niños suma otro delito y una pena aún mayor.

 

Contexto en Guatemala

Hace unas semanas Guatemala estaba en su bicentenario de independencia, 200 años de injusticia y desigualdad. El tema de la violación a la intimidad sexual en Guatemala está lleno de lagunas y es una representación clara de injusticia, ya que la mayoría de estos casos no son resueltos. Muchas mujeres han luchado de meses a años a través de la denuncia, la mayoría reconoce a la/las personas culpables de la filtración, pero lastimosamente no se impone ningún cargo. Además, cualquier persona que porte este contenido sin autorización y lo utilice para causar daño, sin necesidad de ser el autor original de la filtración, es también culpable y está cometiendo el mismo delito.

Un ejemplo de esto es cuando se viriliza y pasa de celular a celular. Las personas que hacen esto definitivamente no entienden la gravedad del asunto y lo siguen compartiendo en forma de burla (esto es muy común entre grupo de amigos).

En algunas instituciones educativas y laborales se tiende a expulsar y despedir respectivamente a la víctima, la aceptación en nuevos colegios, escuelas y trabajos es un reto. Mientras pasa el tiempo más pensamientos negativos se apoderan, la víctima piensa que nunca será tratada con respeto, pero esto se podría considerar como un pensamiento racional, conociendo los estigmas de la sociedad guatemalteca.

En Guatemala la mayoría de casos se deberían tomar también como violencia de género, ya que las mujeres son las más violentadas por este delito.

El proceso varía dependiendo si los involucrados son menores o mayores de edad. Tiene una pena de 3-5 años de prisión en adultos culpables, que son los autores originales de la violación a la intimidad sexual. Y una pena de 2-4 años de prisión a quien difunda, revele, venda o ceda estos hechos o imágenes. En menores de edad el proceso es más complejo, pero culpables de 14-18 años ya pueden ir a prisión por este delito.

¿Qué puedes hacer como víctima?

¡No te quedes callada, tu voz vale, puedes denunciar!

  1. Aunque cueste debes mantener la calma, recuerda que no es tu culpa. Es válido el pensar en denunciar o no hacerlo.
  2. Cuando decides denunciar es necesario tener evidencia que el contenido ha sido filtrado.
  3. Busca apoyo de alguien en quien tú confíes.
  4. Conserva la evidencia, esto lo puedes hacer registrando el material compartido, registrar quiénes son las personas que lo comparten, guarda enlaces, capturas de pantalla, mensajes o cualquier otro material que esté involucrado. No borres datos importantes cuando sientas miedo.
  5. Conoce las leyes que pueden ayudarte, estas son las descritas en El artículo 190 del Código Penal del Congreso de la República de Guatemala. El ser una persona informada te volverá poderosa.
  6. Puedes denunciar en el Ministerio Público o en la Fiscalía de la Mujer. Debes tomar en cuenta que también es un caso de Poder Judicial.
  7. Recuerda que puedes denunciar tanto a la persona que filtró el contenido, como a los que lo siguen difundiendo y almacenando. Si estas siendo víctima de soborno (obligada a pagar o dar algo para que tus imágenes no sean reveladas) denuncia, a esto ya se le suma otro delito.
  8. Si tu contenido ha sido subido a plataformas como páginas pornográficas, Facebook, YouTube o Instagram, puedes pedir bajar el contenido y reportarlo. Esto funciona muy bien, he tenido la oportunidad de conversar con una víctima guatemalteca, quien bajó su video más de 3 veces de una página pornográfica. Si necesitas ayuda para reportarlo en las plataformas descritas anteriormente, en el siguiente enlace puedes encontrar la información necesaria para Guatemala e incluso puedes colocar el país donde te encuentres https://acoso.online/gt/.
  9. Si consideras que lo necesitas, busca ayuda psicológica.
  10. Esto pasará y seguirás tu vida con normalidad, porque eres valiente.

Recuerda que consentir el hacer este tipo de contenido no es igual a consentir su almacenamiento, ni tampoco su publicación y distribución.

Protégete: piensa si realmente te sientes cómoda, no dejes que nadie te manipule y presione para hacer este tipo de contenido. Si lo envías deja las cosas claras, expresa que no quieres que sea compartido, ni visto por nadie más y al momento de captar estas imágenes, piensa si quieres que se vea tu rostro o no y si prefieres ocultar detalles que te identifiquen. Piensa en quién tendrá acceso a las imágenes y qué tan seguras estarán.

Hagamos conciencia: no compartas contenido sin autorización, no fomentes el daño.

No es necesario ir muy lejos y pensar mucho, estos casos suceden con frecuencia y la mayoría conocen a alguien que ha pasado por esto. No se debe ser parte de la difusión, almacenamiento y comercialización de este contenido, las razones son obvias, la víctima sufre cada vez que esto es compartido y se está cometiendo un delito que debe ser penado, porque es un acto de violencia.

 

“Tenía 16 años, quedé en shock cuando mi video pornográfico estaba en manos de miles de personas, un video que solo mi novio de ese tiempo y yo poseíamos, salió sin mi consentimiento. Mi novio me dejó sola y me mintió. Mi video se comercializó. Después de cinco años aún tengo miedo cada vez que me envían un link, pienso que podría ser de nuevo mi video subido en páginas porno. Las personas en la calle me señalan por eso, no saben el daño y repudio que le causo a mi yo de 16.”

  • Testimonio anónimo de una joven guatemalteca 2021.

 

Referencias:

  1. Secretaría Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas. Lista de delitos. Gobierno de Guatemala. https://svet.gob.gt/temasdetrabajo/lista-de-delitos.
  2. Guía urgente. Pornografía no consentida. [Internet]. Hiperderecho. 2019. Disponible en: https://hiperderecho.org/tecnoresistencias/wp-content/uploads/2019/11/guia_pornografia_no_consentida_peru.pdf

 

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